Un homenaje Sateluco a mi hermano

El sepelio de mi hermano Víctor Hugo Díaz Inclán estaba repleto de familiares y amigos, aún también los extraños dando el último adiós  a un joven de escasos 20 años quien murió fuera de su ciudad junto con otros amigos de la colonia donde vivíamos (Colón Echegaray), un accidente de la naturaleza en Valle de Bravo, acabó con la vida de 7 muchachos, aunque por geografía no eran todos Satelucos, si eran del territorio de Satélite, nacieron y vivieron ahí, aunque su  muerte fue lejos de la ciudad, la noticia afectó a muchos habitantes que conocían al grupo de amigos,  a quienes la muerte sorprendió cuando se desbordó el río llevándose a todos sin  esperanza de ningún sobreviviente.

 

Corría el año de 1983 un 17 de julio (día del padre), cuando las  familias de los occisos en caravana hacía Valle de Bravo recorría  lenta la carretera para identificar los cuerpos…Los dolientes nos  mirábamos las caras incrédulos sin saber qué hacer con tanto dolor y a quién culpar. Yo contaba con 16 años y marcó a mi familia este  deceso que como maldición gitana acabó con más miembros de mi familia, al grado tal que de 6 que éramos quedamos (gracias a  nuestra vida enfocada a lo positivo) mi hermana menor y yo. Ya hicimos parte de nuestras vidas y nunca será superado los acontecimientos tristes, aún con ello a cuestas SOMOS FELICES con lo  que tenemos HOY.

 

Por como sabrán han pasado 27 años de aquella terrible tragedia,  y yo  cada año, hago mi homenaje a mi Brother del Alma, misas, cartas, etc. pero el mejor fue este año: Un día curioseando por mi Facebook, vi el enlace de Los Satelucos, y  me di a la tarea de localizar a los otros grandes amigos de mi hermano, teniendo la fortuna de localizarlos y ponerme en contacto con ellos, (sobrevivieron por que no pudieron ir), cual no sería mi sorpresa que fui entrando a la secundaria donde él fue, la prepa,  gente que él conocía y aprendí con esas anécdotas maravillosas que cada uno de los conocidos, amigos y personas que lo conocieron, fueron construyendo una imagen viva de Víctor Hugo, es increíble cómo me sentí, como me regresaron a mi hermano, estuve con él a través de sus  palabras, de imágenes, que mejor homenaje pudo haber tenido un joven que del anonimato a hoy si viviera tendría 48 años, todo  gracias a esta puerta donde los Satelucos nos asomamos diariamente  y solo me anoté un acierto más el haberlo hecho y compartido, Satelucos de corazón …MIL GRACIAS.

 

Carmen Díaz Inclán

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