Me hubiera gustado…

Me hubiera gustado que mi hija viviera Satélite, me hubiera encantado que conociera las calles con los baldíos entre las casas, que pudiera jugar “stop”, resorte, bote pateado y escondidillas y todos esos juegos que nosotros jugamos EN la calle; en calles donde todos los vecinos te conocían, donde los conductores frenaban ante la inminente señal de niños jugando con dos piedras como portería “futbol para”, con callejones abiertos y no cerrados con cercas, con las rampas del óvalo en Manuel Paino para BMX o enfrente del ya no existente “Apolo”; en ese Satélite donde todos nosotros fuimos niños libres, sanos y felices, sí había Atari e Intelevision, pero normalmente nuestro campo de acción era la calle. Sin miedo a ser secuestrados, sin miedo a ser atropellados, sin que los vecinos se quejaran por nuestros ruidos.

Me hubiera gustado tanto que mi hija conociera mi Plaza Satélite, aquella sin grandes cadenas de tiendas, donde con mi domingo podía pasar el día entero en pennyland, comprarme un helado en Helen´s y simplemente dar el “rol” por plaza y sentarme en sus largas butacas rojas, que pudiera comprarlo un helado de uva en la nevería que tenía en la pared a todos los personajes de Disney pintados, frente a los cines donde los papás tenían que hacer una muuuuy larga cola para comprar un boleto mientras los niños jugábamos en la famosa escultura de metal y una vez adentro nos comprábamos ponpon’s y grajeítas de chocolate con chochitos de colores, una copa napolitana y palomitas, que hubiera sabido que existían los intermedios para que los adultos salieran a fumar o comprar más dulces mientras nosotros corríamos por toda la sala sin que nadie nos pidiera callarnos o salirnos.

 

Showbiz Pizza Fiesta, Shakey’s Pizza y Pollo, Burguer boy, Tom Boy, La Manzana de Roma, El Safari, Skatorama, Divertido, teníamos tantos lugares para nosotros y muy cerca.

 

Y ahora que tiene 16, me gustaría que conociera las tardeadas, el Giacovanni’s, el Surf, el News, las tocadas en toda la zona (Santa Mónica, San Mateo, Satélite, etc) o La Viuda.

 

Y aunque mi hija fue “hecha” en Cancún, aunque nació en Santa Mónica y no en el Hospital Rio de la Loza como muchos de nosotros, aunque creció en Lomas Verdes y no en un Circuito; ella se considera Sateluca, porque conoce todo eso por mí y por su propia experiencia, que aunque ha sido distinta a la de los 50’s, 60’s, 70’s y 80’s, es también el lugar donde ha logrado hacer amigos de toda la vida, como los míos. Amigos que, aún en este rincón donde vivimos, encontramos amigos en común, conocidos, “Satelucos”.

 

Extrañamos muchas cosas de nuestro “pueblo”, como me gusta llamarle, llevamos dos años fuera y cada vez que vamos se nos hace un nudo en la panza en el momento en que cruzamos del DF al Estado de México, justo a la altura de nuestro fallecido “Toreo de 4 caminos” y pensamos, “ya estamos llegando a casa…”

 

Lo que me entristece es que ahora el tráfico es interminable, que ya no hay niños jugando en la calle, que en un paso peatonal una persona con un carro último modelo acelere, en vez de frenar y ceder el paso; y es que mi Satélite está ahora lleno de gente sin raíces, sin amor, sin respeto, ya no se preocupan por sus vecinos y ahora me pregunto ¿No extrañan NUESTRO SATÉLITE? ¿No les gustaría también que sus hijos lo hubieran vivido? Yo sí, a mí sí!

 

Y no es que ya no me guste Satélite, sigo siendo orgullosamente “Sateluca”, prefiero mil veces seguir en Satélite que en cualquier otro punto del Estado o la Ciudad, no es que no me guste, es que ya no es igual…

 

Bárbara Escaler

 

Nota: Entiéndase por Satélite y Sateluco no solo los circuitos y a las personas que en ellos viven, si no a Lomas Verdes, La Alteña, Santa Mónica, Jacarandas, Rincón Colonial, etc, donde encontré tantos y maravillosos amigos. Las fronteras son mentales, no geográficas.

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