Los andadores de Satélite – Inventando el chat

En 1981 yo vivía en Pintores, y un día caminaba con mi hermana en los callejones de Músicos, y ociosamente vi un yeso en el piso, y se me ocurrió escribir en la pared: HOLA, SOY NIÑA, TENGO 11 AÑOS, QUIERES SER MI AMIGO(A)?

Esto fue justo en el inicio del callejón de la calle Carlos J. Menses en Músicos, y yo creo que no esperaba respuesta, pero otro día volví a pasar por ahí y me encontré con la sorpresa que me habían contestado!!

 

No habíamos puesto nombres, pero a partir de ese momento iba por lo menos cada tercer día a asomarme si había respuesta, y siempre la había, eran 3 niños de 12 años en aquel entonces los que me contestaban. Siempre me despertaba con la ilusión de encontrar una respuesta, y eso fue como un chat diario, a tal grado que el chat inició al principio de la calle que les digo, pero terminó cada vez mas adentro, no sé cuantos metros de pared escribíamos (ya en ese momento llevabamos nuestros propios gises) pero pasaron meses.

 

Cabe mencionar que durante todo ese tiempo me pasaron cosas como el clásico deprabado exhibicionista que te sale de la nada, o el perro que te persigue y muchas de esas aventuras. jajaja pero mi miedo principal era llegar al callejón y encontrarme con los niños con los que estaba chateando.

 

No recuerdo cuantos meses, quizá hasta un año, no lo sé, pero llegó el día en que fui a ver mi respuesta, y entro al callejón a contestar, y cuando voy de salida, me encuentro con 3 niños en bici. No saben que miedo y pena me dio, así que me seguí caminando como si nada, me crucé con ellos, ellos me llaman y yo que me echo a correr!!! No contaba con que ellos traían su bici y en un minuto me alcanzaron.

 

A partir de ese momento nos hicimos grandes amigos, mi mamá los apodaba los soldados porque siempre estaban parados afuera de mi casa para ver si podía salir a jugar con ellos.

 

Hoy despues de tantos años, dos de ellos siguen siendo mis grandes amigos, y hemos sido testigos de nuestras historias, éxitos y fracasos. Y nada mas al recordar esta historia me doy cuenta cuanto los quiero y cuantos años nos divertimos juntos, crecimos juntos, mil cosas juntos.

 

Agradezco mucho a Dios, a la vida y a esos callejones que me dieron uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida y aunque geograficamente nos encontramos lejos uno del otro, siempre estan conmigo.

 

 

Gracias por dejarme compartir esta historia.

 

 

Myrna Centurión

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